domingo, 8 de diciembre de 2013

«Mi largo camino aún no ha terminado»

Luis Puente de la Vega Rojas


El mundo está de luto. Nelson Mandela, el símbolo de la comprensión y la tolerancia, el líder de color que ganó por primera vez la presidencia de Sudáfrica, el conciliador que —junto a Frederik Willem De Klerk, último mandatario del régimen del 'apartheid'— ganó el Premio Nobel de la Paz en 1993 por evitar una guerra civil entre blancos y negros que terminaría por destruir su nación, murió este jueves último en su casa de Johannesburgo, a los 95 años de edad, a consecuencia de un prolongado mal degenerativo que lo mantuvo hospitalizado desde el mes de junio.
Nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, una diminuta aldea en Transkei, Sudáfrica. Conocido en su país como Madiba (título honorífico otorgado por los ancianos de su clan), fue arrestado y condenado a cadena perpetua (con el número 466/64) por sabotaje en 1962. Estuvo 27 años en la cárcel donde contrajo una infección pulmonar, que condicionaría su salud durante el resto de su vida. Fue liberado el 11 de febrero de 1990, después del cual ganaría las primeras elecciones democráticas de su país y daría al mundo un nueo ideal: «Sólo puedo descansar un instante, ya que la libertad trae consigo responsabilidades y no me atrevo a quedarme rezagado. Mi largo camino aún no ha terminado».
En su país, las marchas fúnebres comenzaron de inmediato, cientos de personas llegaron a puertas de su casa para cantar el himno de Sudáfrica, para llorarlo y encender miles de velas como testimonio de su grandeza.
Hoy, todas las instituciones y embajadas sudafricanas exhiben un retrato de Mandela y hondean sus banderas a media hasta. El domingo 8 fue declarado Día Nacional de la Oración y el 10 de diciembre se celebrarán funerales de Estado en el estadio Soccer City de Johannesburgo.

OPINIONES MUNDIALES
Sobre el deceso, varios jefes de Estado se pronunciaron: «Hemos perdido a uno de los seres humanos más influyentes, valientes y profundamente buenos», afirmó Barack Obama. El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que «Mandela, después de haber pasado por las pruebas más difíciles, se ha comprometido hasta el final de sus días a los ideales del humanismo y la justicia».
Para el secretario general de la ONU, Ban Ki - Moon: Mandela «era un gigante de la justicia y una inspiración humana con los pies en la tierra». Asimismo, la reina Isabel II dijo que estaba profundamente entristecida al enterarse de su muerte y recordó las reuniones con gran calidez.
«Rindo homenaje al firme compromiso demostrado por Mandela en la promoción (…) de una nueva Sudáfrica basada en los firmes cimientos de la no violencia, la reconciliación y la verdad», señaló el Papa Francisco en un telegrama para el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma; además, el Santo Padre afirmó que recibió la noticia del fallecimiento con «profunda tristeza», pero que Mandela inspiraría a las nuevas generaciones «a anteponer el bien común».

Por último, Jacob Zuma, Presidente de Sudáfrica, se dirigió a su pueblo con profundo pesar: «Hemos perdido al más grande de nuestros hijos», aseveró en un mensaje a la nación, el cual concluyó visiblemente emocionado con: «Siempre querremos a Mandela, larga vida a Madiba».

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