domingo, 10 de noviembre de 2013

Los memes

Jhony Carhuallanqui


Fue el teórico evolutivo, Richard Dawkins, quien acuñó el término 'meme' en su obra El gen egoísta, cuyos postulados, en su momento, fueron aplaudidos con el mismo ímpetu con el que lo criticaron, ya que plantea una perspectiva diferente en la transmisión y evolución cultural, pues refiere que a la par de un desarrollo genético, el cerebro y el sistema nervioso 'aprehende' información —por enseñanza, imitación o asimilación— que identificamos, evidenciamos y practicamos en hábitos, ritos, creencias, costumbres y tradiciones.
En el libro, el meme es entendido como una vía de instrucción perpetua de la cultura, es decir, «una unidad de transmisión cultural o unidad de imitación» básica que permite adjudicar características culturales propias de un grupo humano a sus miembros y que se transmite generacionalmente, logrando así la supervivencia de la cultura y su constante 'reproducción' para diferenciarla de otros grupos. El término 'meme' se crea en clara alusión al gen, por ello es común denominarlo también 'gen social'. E. Wilson y C. Lumsden le llaman 'culturgen'.
Sin embargo, el concepto y la utilidad que hoy le han dado las redes sociales distan mucho de su idea original, pues los memes se han convertido en un medio alternativo de expresión que, a través de fotografías o ilustraciones, de personajes célebres o comunes, en lugares privilegiados o habituales, con sobreposición de texto o imagen, crea un mensaje que recorre la crítica y reflexión que, acompañado frecuentemente de un ácido sentido del humor, nos dice algo que tiene gran aceptación y tolerancia entre los llamados nativos digitales, y es que esta generación —llamada también los 'amixer'— ha sobrepasado ya los típicos 'emoticones': :-) :-( :-/ =), que parecen no alcanzarles para expresar sus ideas y acaso quejas en una sociedad donde viven, pero no gobiernan formalmente.
Estos nuevos 'memes' tienen dos características importantes: primero, tienden a tratar un tema actual o de trascendencia, así tenemos memes sobre la corrida de toros, la amenaza de Obama de invadir Siria, el homenaje a Micky Mouse en Arequipa, así como el 'look' de Fujimori en el juicio por los diarios 'chicha', la designación de César Villanueva como Premier o la de Martha Chávez como coordinadora de Derechos Humanos en el Congreso, o sobre Nicolás Maduro que adelantó la navidad para dar «suprema felicidad». 
En segundo lugar, tienen un efecto 'viral', es decir, se propagan por las redes sociales de una manera veloz, pues como dice el experto en comunicación web Christian Bauckhage, su retransmisión es, en sí, su existencia, de lo contrario se extinguirían, aunque hay que reconocer que la mayoría nace y muere en algunos días (en el mejor de los casos), y el compartirlos y reproducirlos es lo que les da vigencia y continuidad.
No se puede negar ni desmerecer el enorme trabajo creativo que demanda cada uno de ellos y que, a veces, llegan a tener más audiencia —y hasta credibilidad— que un medio 'tradicional' de información: los memes sobre Laura Bozzo y el show mediático que armó como rescatista fueron más vistos y compartidos en las redes sociales que los informes oficiales del huracán que afectó Coyuca de Benítez (México).
Son una forma de expresión no regulada, ni controlada, pero presente y creciente, con una fuerte credibilidad y empatía, tal vez por eso algunas agencias publicitarias ya les han 'puesto el ojo' para usarlos como plataformas de ventas; sin embargo, al ser una creación social es difícil que los admitan, pues como decíamos, si los cibernautas no los 'comparten', terminarán siendo olvidados al mismo tiempo que fueron creados.

Así que a seguir disfrutando de los 'memes' y a empezar a crear algunos esperando que su réplica sea masiva.

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