lunes, 1 de abril de 2013

PERFUME DE MUJER:


La última tentación de Cristo

Nikos Kazantzakis


La cogió, le echó hacia atrás la cabeza y la besó en la boca. Los dos habían palidecido y las piernas les flaqueaban. No podían continuar avanzando y rodaron por la tierra bajo un limonero en flor.
El sol se detuvo sobre ellos. Levantose viento y algunos azahares cayeron sobre los dos cuerpos desnudos. Lloviznaba suavemente, las gotas caían sobre ellos, refrescando los dos cuerpos ardientes. Ascendía un olor a tierra mojada. María Magdalena estrechaba al hombre contra su cuerpo y jadeaba débilmente.

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