domingo, 4 de marzo de 2012

COLUMNA: UN MUNDO PERFECTO



La invención de Hugo Cabret

Jorge Jaime Valdez

“Hugo” es una grata sorpresa en la cartelera. Hace poco, hubiera sido inconcebible pensar que Martin Scorsese hiciera una cinta fantástica, en toda la extensión de la palabra, y en 3D. El universo fílmico de este director está lleno de grandes películas y, no pocas, obras maestras. Pero todas éstas cargadas de sus temas recurrentes: la violencia y la religión, o las armas y la fe.
“La invención de Hugo Cabret” cuenta la historia de un niño huérfano que habita en una estación de trenes de París al cuidado de su tío alcohólico. Vive fascinado por el funcionamiento de las máquinas, tiene un autómata dañado que es un legado de su padre y se propone arreglarlo. Sostiene la esperanza que éste contenga un mensaje del padre ausente. En el mismo espacio se halla un personaje olvidado, un genio creador, que mal vive vendiendo baratijas y que pretende olvidar su pasado glorioso: Georges Meliés, el primer mago del cine. Creador de fantasías alucinantes para su tiempo y el primero en darle vuelo al cine como el arte de los sueños. Hizo “Viaje a la luna” en 1902. Meliés era un visionario y un apasionado del celuloide, y esta cinta es un homenaje de otro apasionado por el séptimo arte.
Este es el primer filme que Scorsese hace en 3D, y probablemente sea la mejor película registrada con este sistema. La tecnología está al servicio de la historia y no es un artificio efectista para convocar asistentes. El autor se vale de esta innovación para demostrarnos la fascinación de las primeras personas que vieron imágenes en movimiento, por primera vez, en París a finales de 1800 o inicios de 1900. La llegada del tren a una estación, o la salida de los obreros de una fábrica de los hermanos Lumiere, causaron la misma fascinación que Scorsese nos trasmite a través de esta película mágica y magnética. Por momentos pareciera que nosotros estamos con Hugo en la estación, o somos los espectadores de las cintas silentes que sorprendieron al mundo.
Este filme es, sobre todo, un hermoso homenaje al séptimo arte. Una de las cintas más entrañables y emotivas que nos demuestra que el cine, esa gran ilusión, tiene vida para rato. Que mientras tengamos la capacidad de soñar, ese juego de luces y sombras nos seguirá acompañando y sirviéndonos de válvula de escape de una realidad que, a veces, aplasta y asfixia. El cinematógrafo hizo que los sueños se puedan ver y se vuelvan realidad, así este director nos lo confirma con imágenes de una belleza oceánica. El cine sigue siendo una fábrica de sueños, y ¿a quién no le gusta soñar?, y más si es con los ojos abiertos.
Para quienes siguieron la obra de Scorsese, se sorprenderán con este vuelco en su filmografía. Este autor de origen italiano vivió en las calles violentas de Nueva York y asistía como ayudante a una iglesia local. No es extraño, entonces, que su obra esté cargada en proporciones similares de sangre y salmos, de violencia y de fe, de creyentes y gánsters, de pólvora y agua bendita. El Scorsese de “Taxi driver”, “Toro salvaje”, “Buenos muchachos”, o “La última tentación de Cristo”, por mencionar algunas de sus grandes películas, está de vuelta, no con personajes trastornados, sino con un niño que nos lleva por un paseo alucinado, por un sueño hermoso, por el nacimiento de este arte que le da un sentido a la vida. El niño fascinado por las imágenes en celuloide y en movimiento sea acaso el propio “Marty” de niño o nosotros mismos. No se la pierdan, probablemente sea la mejor cinta que vimos en lo que va de este año. No ganó el Oscar, pero eso no importa. El Oscar por lo general se equivoca.

2 comentarios:

  1. Señor Jorge Jaime Valdez, escribo esto en cuestion de su ultima publicacion del sabado 17 de marzo en la columna del diario Correo. Su actitud en vez de cinefila, me parece cinefaga, queriendo consumir el cine de "calidad" con la misma rapidez y velocidad que un blockbuster, justificando que cuando la pelicula que usted quiere ver no se encuentra en el cine, entonces la pirateria es el unico camino. Tenga un poco mas de consideracion y respeto por la industria que dice amar. Esa actitud de quejarse por peliculas que aun no llegan a Huancayo, cuando traen peliculas como J.Edgar las salas estan vacias, entonces los distribuidores no las van a traer sin pensarlo, por Arequipa siempre pasan las peliculas interesantes antes que en Huancayo, solamente es una cuestion de cultura. Usted en su funcion de comunicador deberia ayudar a concientizar a sus lectores, a preferir ver una pelicula en pantalla gigante antes que en un TV. Visitar el cine sin prejuicios, y no tener la actitud snob de decir, esa pelicula ya la vi(en DVD pirata). Piense bien antes de criticar el cine en Huancayo, que hace unos años habia dejado de existir.

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    1. Sr. M Camac, el cine en Huancayo ha vuelto a vivir, como dice Ud. Pero a penas renació, en una impronta malevola, se lleno de titulos prescindibles, lugares comunes y criterios poco acertados a la hora de su programación. Lo que a generado una larga lista de peliculas de baja calidad artística, guiones deprimentes y peores actuaciones. ¿Cómo quiere que no se critique una situación así? Ud. dice que es cuestión de cultura, pero digame, ¿qué cultura cinéfila se le está dando a la gente con peliculas como las que traen cada semana? Particularmente desde que regresó el cine a Hyo sólo una vez fui a ver una pelicula programada ahi. Después sólo sé que se han exhibido peliculas lamentables cada 7 días. Esa es la realidad, la baja realidad del cine en Huancayo. No queda otra que comprar un DVD pirata para compensarlo.

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